lunes, 26 de noviembre de 2007

Londres (1)

La capital, como siempre, estuvo genial. Amamos Londres (y, personalmente, odio París). La primera imagen no pudo ser más grata, pues fuimos de visita a Candem. La vez anterior recordaba el barrio funestamente, por culpa de una comida nefanda de un puestito ambulante que estuvo haciendo estragos en mis tripas. En este viaje, sin embargo, grabada queda la tienda de cómics donde se puede encontrar “cómic independiente”, o sea, todo lo que no es ni de superhéroes ni manga, o sea, casi todo lo bueno. Me llamaron la atención dos cosas: que una tienda así tuviera un nombre tan cutre (¡¿Mega-City Comics?!), y que todos los tebeos estuveran metidos en una funda de plástico protectora, que los dependientes te desprecintaban y precintaban para que pudieras mirarlos. ¡Como si estuvieran enseñando diamantes! XD




Después de una hora y 46 pounds gastados (¡compré el primer tomo de Cerebus, el dieciséis de la Acme Library de Ware y una historia de Jason!), callejeamos por las tiendas de ropa (a eso no se le puede llamar pasear, en cualquier caso, vaguear, surcar, navegar, explorar), donde nos compramos camisetas (¡una de Spider-Pig!). Nos separamos de los demás para quedarnos más rato, y luego fuimos a buscar a Laia a la estación. Llegamos clavados.


Dejamos las maletas en el hostal y nos reunimos con los demás en Picadilly. Visitamos el Soho y cenamos en un chino de mierda (hasta los chinos y los pakis de España cocinan mejor que los ingleses, hay que ver…) donde nos cobraron sin avisar un diez por ciento de propina by the face. Nos quejamos pero dijeron que nos lo habían dicho pero que no nos debimos de enterar. ¡A ver quién entiende a un f*cking chino murmurando en anglosajón!


La noche terminó en un pub cerca de Victoria station donde a Jaime casi le da un jamacuco cuando sonó la campana que indica que se deja de servir. Miguel había ido a por dos pintas y no lo veía. “¿Cómo? ¿Y Miguel? ¿Dónde está? ¿No habrá ido al lavabo? Dios, como no consiga la cerveza….”. Claro, sólo se había bebido un par de pintas. XD Luego, como de costumbre, nos cerraron prontísimo. Algunos se compraron unas latas e hicieron un mini botellón en un portal cerca del albergue (¡qué homeless que queda dicho así!), pero nosotros nos fuimos a dormir, que hacía mucho frío y no teníamos ganas de hacer el yonqui. XD

7 comentarios:

Madame Blavatsky dijo...

Curioso lo de los cómics...

Me gusta tu voz narrativa, cuando cuentas con tanta sencillez y tanta víscera lo que ves...

XD

un besazo chicos!

Anónimo dijo...

Pero qué cŕonica más cortica, hijos... Dónde está Hatsue? Por qué no me escribe ni visita nuestro blog? Que he puesto nuevo post!
Snif, me siento ignorada...

Anónimo dijo...

No es una crónica corta, señorita clementina. Que pone 1.

Y lo de postear... es que ella no es tan flipada de los blogs como uno, que si no se pasa el día enganchado al ordenador, vaya usted a saber por qué será. XD

Anónimo dijo...

Ala, me acabo de dar cuenta del 1 xD Espero impaciente el resto de la crónica pues...

hatsue-san dijo...

Cuando pones clementina parece que hables de mandarinas...y me imagino a Clem vestida en naranja chillón, y me río mucho XD

Anónimo dijo...

Por eso lo hago, por eso.

Miguel Caulfield dijo...

no me hables de la odisea de pillar las dos pintas, un mexicano (con x o j?) estaba muy ciego y no paraba de dar por culo a los camareros...tiempo perdido para beber, sniff!