lunes, 22 de octubre de 2007

Malas temperaturas

No hay narices a regular el agua de la ducha. Se lo dijimos a Zaca y llamó al fontanero, quien se presentó el día que vino mi madre. OBVIAMENTE, estábamos fuera, visitando la ciudad, ¡y lo habíamos avisado! Ahora tendremos que esperar a ver.

Hoy, 20 de octubre, sábado que empezó con un sol espléndido pero que ha acabado por siendo una tarde en el polo norte (y lo que nos queda), ha empezado a funcionar mal el termo*. El agua salía tibia y no “achicharrante”, como suele ser costumbre en esta nuestra comunidad. Por tanto, a diferencia de otras veces, no había que eligir entre “abrasarse” y “congelarse”, sino simplemente “helarse”.

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* Buscando en el DRAE he descubierto que “termo” no es la abreviatura de “termostato” sino de “termosifón”, palabra que no había oído en mi puñetera vida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Habrá que ducharse de dos en dos.

pd. Corríjase el error tipográfico del título, que luego me pienso marranadas.