He de asumir que nunca más, jamás de los jamases, durante estos nueve meses, podré formular esa pregunta que me resulta tan deliciosa y gratificante: ¿Te has leído este libro?
En casa, desde luego, va a ser una interrogación maldita, pues sólo me reportará la respuesta más terrible: Sí. Porque, sin saberlo, he acabado con la mujer que más lee del mundo*. Una especie de Borges que se lee hasta las revistas de propaganda de los supermercados. Desayuna leyendo, se va al lavabo con tebeos, con poemas al sofá, con novelas a la cama, en el escritorio se dedica a los libros de la carrera, en internet ojea los diarios españoles a través de internet, en la mesa de la cocina pasa las páginas de los ingleses,… T-O-D-O.
Y no me revienta que lea cosas que yo quiero leer, pues hasta que ella no ha empezado yo no siento la necesidad imperiosa de devorar el libro en cuestión, sino por la imposibilidad de poder dar a conocer algo, de anunciar exquisitos descubrimientos. Vamos, que soy un pedante y que me he encontrado con la horma de mi zapato.
Pondré un ejemplo muy reciente para probar que mi orgullo, aunque estúpido, me mata. Justo cuando compramos El guardián entre el centeno, ella empezó a leerlo. No sé cómo, consiguió que su grupo de la asignatura de inglés lo escogiera como lectura, así que, evidentemente, debía leérselo. Pues justo anoche lo terminó. Me leyó un fragmento poco antes del final, por compartir el placer conmigo. Desafortunadamente, ella lo estaba disfrutando enormemente porque estaba sumida en él, pero yo, desde fuera, no pude más que quedarme igual. Después, a los pocos minutos, lo concluyó, asegurando que era buenísimo y que pensaba llevárselo de vuelta, que no lo dejaría aquí. De este modo, YA SÉ un pedacito del final, unas líneas que me encontraré cuando esté acabando el libro y que en absoluto me sorprenderán, sino que me harán recordar este momento, y volveré a rabiar como rabié anoche, por dentro, quemándome, quemándome…
Ay, tengo que aceptarlo… ¡pero me jode tanto, sinceramente! ¡TANTO Y TANTO!

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* Duda filológica: ¿“la mujer que más lee del mundo” o “la persona que lee más del mundo”?
En casa, desde luego, va a ser una interrogación maldita, pues sólo me reportará la respuesta más terrible: Sí. Porque, sin saberlo, he acabado con la mujer que más lee del mundo*. Una especie de Borges que se lee hasta las revistas de propaganda de los supermercados. Desayuna leyendo, se va al lavabo con tebeos, con poemas al sofá, con novelas a la cama, en el escritorio se dedica a los libros de la carrera, en internet ojea los diarios españoles a través de internet, en la mesa de la cocina pasa las páginas de los ingleses,… T-O-D-O.
Y no me revienta que lea cosas que yo quiero leer, pues hasta que ella no ha empezado yo no siento la necesidad imperiosa de devorar el libro en cuestión, sino por la imposibilidad de poder dar a conocer algo, de anunciar exquisitos descubrimientos. Vamos, que soy un pedante y que me he encontrado con la horma de mi zapato.
Pondré un ejemplo muy reciente para probar que mi orgullo, aunque estúpido, me mata. Justo cuando compramos El guardián entre el centeno, ella empezó a leerlo. No sé cómo, consiguió que su grupo de la asignatura de inglés lo escogiera como lectura, así que, evidentemente, debía leérselo. Pues justo anoche lo terminó. Me leyó un fragmento poco antes del final, por compartir el placer conmigo. Desafortunadamente, ella lo estaba disfrutando enormemente porque estaba sumida en él, pero yo, desde fuera, no pude más que quedarme igual. Después, a los pocos minutos, lo concluyó, asegurando que era buenísimo y que pensaba llevárselo de vuelta, que no lo dejaría aquí. De este modo, YA SÉ un pedacito del final, unas líneas que me encontraré cuando esté acabando el libro y que en absoluto me sorprenderán, sino que me harán recordar este momento, y volveré a rabiar como rabié anoche, por dentro, quemándome, quemándome…
Ay, tengo que aceptarlo… ¡pero me jode tanto, sinceramente! ¡TANTO Y TANTO!

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* Duda filológica: ¿“la mujer que más lee del mundo” o “la persona que lee más del mundo”?
6 comentarios:
No viene al caso, pero como leéis más este blog que "los otros", os lo elazo aquí.
http://video.publico.es/videos/0/2416
Ooooooooooh!
XDDDDDDDD
Eres un exagerado de mierda!! XD
Y tranquilo, me preocupe de que elt exto no tuviera nada que ver con el "final en si". Aunque eso ya te lo he dicho.
XP
Pero qué bueno, qué grande!
La foto es que es el colofón ideal, yo que pensaba que iba a aparecer una foto de tu amada rodeada de un aura de misticismo...
s muy bueno que reconozcas tus puntos débiles, tus histerias y tus mini-demonios, sobre todo porque al mismo tiempo que te honras, honras aún más a la persona que está a tu lado.
Precioso.
Ah, olvidaba que el retrato que has hecho de Hatsue me ha recordado a esa frase atribuida a cierto autor español que fardaba de leer hasta los papeles que se encontraba en el suelo (cosa que por chafarderismo, ansia cognitiva u obsesión lectora hago yo también), y que yo pensaba ser Lope o Góngora, pero que Don Gúguel me ha confirmado que es el mismisísísísimo Don Miguel de Cervantes y Saavedra.
jajaja, qué animal que eres!
Tranquilo que "El guardian..." es un truño de novela.
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