La semana pasada, frente al edificio del ayuntamiento, había un montón de graduados universitarios con su birrete y toga negros, con sus papitos sonrientes cargados con las cámaras de matar el tiempo. No llevaban ese trozo de tela cutre que nos pusimos algunos para la foto de la orla de la universidad y que imita al uniforme oficial y peliculero, sino un traje completo de papanatas oficial y peliculero. Niñas con zapatitos de putón blanco bajo la tela, palurditos de gafapasta sonrientes, melenitas pseudo comuneros pro transacciones bancarias, marginadas amargadas que pasan por el aro, deportistas aprobados por mamada. UK no es USA, es una imitación cutre de la cutrez de USA. Nadie quiere a Walt, nadie piensa en Emily. ¡Moríos todos!
2 comentarios:
El otro día en una clase hablábamos de esto, y de cómo las nuevas tecnologías, a la par que contribuyen a la labor filológica también en cierto modo la relegan, en esta era de la imagen. Mira, un debate más.
Pero la verdad es que tú acabas de confirmar que una foto de toda esta gentuza no sería ni de lejos mejor que tu retrato, tan pincelesco como mordaz, ya que Hollywood y la CNN nos tienen tan hartos de estas imágenes que probablemente no nos hubiera impactado tanto, ni aportado tantos matices.
Hagame caso, el birrete es la garantía de calidad intelectual menos mala que tenemos.
Pase por el aro, si quiere con algo de transgresión interna, y alegrese de que las cosas funcionen así.
Lo contrario es tener a Pios Moas como historiadores y a Sanchez Dragós como periodistas.
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