viernes, 18 de enero de 2008

Miércoles, el octavo díajero

Después de acostumbrarme a despertarme a las seis, después de asumir la hora y media del viaje de ida y la otra hora y media de vuelta, después de dejar de sentirme dolorido y agotado por el trabajo, después de aprender polaco con Gregory y Greg, después de comprarme una faja para no destrozarme la espalda, después de comprar un bono semanal para el autobús, después de haberse acabado las horripilantes madrugadas oscuras y lluviosas, después del primer fin de semana, llega el octavo día.

El octavo día debía de haber cuatro camiones, pero al igual que el séptimo día, sólo hubo tres. Todas las etiquetas por poner estaban puestas. Todos los cartones por tirar al contenedor estaban en él. Todos los paquetes por reordenar estaban meticulosamente colocados.

Por lo tanto, se acabó el trabajo. El miércoles a las tres de la tarde, se pararon todos los relojes a las tres en sombra de la tarde. No llovía. Hacía frío. Ni el jueves ni el viernes habría camiones. Lo más probable, la semana que viene. Debíamos de esperar la llamada de Flame Jobs.

De manera sorprendente e inesperada, se acabó el trabajo. Nos quedamos en bragas y con la boca abierta. Así van las cosas y así son. Súbita fue la incorporación al tajo, súbita la despedida. Easy come, easy go, babe.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Así es la vida... supongo que su belleza en parte está ahí, incontrolable e imprevisible. Bailamos a merced de una danza misteriosa, las planificaciones a largo plazo apenas sirven, vivir el momento, disfrutarlo y planificar un poco lo que se pueda

Ánimo que encontrarás más trabajo!

Anónimo dijo...

Hombre, tan poetico no lo pondria yo, la verdad...

Gracias, igualmente!

Madame Blavatsky dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Madame Blavatsky dijo...

Bueno, aunque la frase es archiconocida: "la vida es aquello que te va sucediendo mientras esperas a que te maten un 8 de diciembre de 1980".

Así que, de bonito, nada, dejémonos ya de tanto flower power.

eightiesfan04 dijo...

juas... ya sé a qué película me recuerda! a La ley del silencio. la gente esperando en la calle para ver si necesitaban a más gente y los iban escogiendo a dedo, a quienes trabajerían ese día...

Anónimo dijo...

No sé qué sucede pero alguien elimina los comentarios, ¡un autor que no soy yo! Diox!