Escribí algunos textos más antes de saber que me botarían de Import Services. Son las descripciones en profundidad de Allan y Les. Como pienso que son divertidas y que sois unos desocupaos o unos vagos y maleantes (si no, no estaríais leyendo esto en horas laborables, rojos, más que rojos), os las añado aquí para que os echéis unas risas o, como mínimo, os entretengan un poco.
Allan, the boss
Porque es el jefe, si no, pensaría que es un palurdo de Iowa. Con su gorra azul, su pañuelo rojo, su polar de seguridad amarillo, sus pantalones verdes, sus botas marrones… Ni ya-sabéis-quién en sus peores días. Pero la gorra es de agradecer. Para él, por la calvicie, que muchas mañanas hace rasca de la buena; para los demás, porque le disimula su cabeza perfectamente ovalada, entre un cabecicono y un huevo pelado.
Diciendo esto parece que odie a Allan, pero le quiero. Es un jefe genial. Cuando hace falta echar una mano, ayuda. Explica pero no atosiga. No nos manda callar cuando hablamos y nos deja hacer el trabajo sin agobiarnos, todo sin dejar de supervisar; evidentemente, si fuera tan bueno y no vigilara el trabajo que hacemos o es muy tonto o es un pasota. Pero no, es un muy buen jefe.
Las cajas siempre se deben poner en una determinada cantidad en los palets, y hay veces en que es rematadamente difícil saber cómo disponerlas. Gregory, que es en quien confío para hacerlo, porque yo soy un desastre, hay veces que en incapaz de visualizar su colocación. Dice “Better asking Allan”, y askeamos a Allan. Llega Allan, mira, prueba dos posiciones con un par de cajas, silencio… ¡y voilà! Ya sabe cómo ponerlas.
Sinceramente, desearía que Allan fuera más guapo, no por mí, sino por él: por él, por su mujer y sus hijos, claro. :)
Les
Lo veía conduciendo el elevador, o toro, y veía que no era polaco (otro inglés, como Allan, pero que no es jefe sino currante, ¡guau!). Es un tipo delgado, hirsuto, con barba desaliñada y un gorro de lana azul calado, vamos, alguien que llama la atención porque parece un marinero salido del Pequod que ha acabado sus días enrolado en un almacén de mierda.
Quería preguntarle por él a Gregory, pero antes de formular la cuestión me atajó con un “Hey, Ricardo, do you know what’s the name of that guy?”. “What guy?” le pregunté yo. “You know, the guy on the forfreight”, refiriéndose al hombre del elevador (dos semanas más tarde, descubrí que la palabra era "fork lift"). Yo me respondí interiormente: “O sea, que tú llevas aquí desde agosto, no lo sabes, ¿y esperas que te resuelva las dudas YO que estoy aquí desde el lunes?”; mi respuesta exterior fue: “Nop”.
Esa misma tarde, mientras nos marchábamos, le pregunté directamente el nombre, y el me respondió escuetamente: “Les”. No sé, me pareció la abreviatura de “Lester” y me lo imaginé vestido de rata gigante. La verdad, Les tiene una piñata para roer queso y para abrir latas, pero aún así sigue siendo el puto amo, porque hay gente que, por muy fea que sea (o, justamente, porque es muy fea), es invencible. Desde el primer día me di cuenta de que le apetecía hablar con alguien (todos lo necesitamos) pero que iba a su rollo. Desde que le pregunté su nombre hablamos algo, no mucho, pero algo.
Al día siguiente, cuando le dije a Gregory que se llamaba Les su respuesta fue: “Who?”.
Les y el mar
Me he enterado que mi compañero polaco del trabajo llama a Les “The old man and the sea”, por el libro de Hemingway y porque, irremediablemente, Les parece un desubicado Ismael en mitad del almacén. Cuando, después de reírme mucho, le hice la comparación con Moby Dick, la respuesta de Gregory fue: “What?”.
Cosas que me llevan a afirmar que Les es el puto amo
Cuando Gregory dijo que odiaba que su novia le obligara a ir a comprar con ella los sábados, cuando el tipo quería hacer el vago, la respuesta de Les fue: “Yo no tengo problemas. Los fines de semana vienen a verme mis nietos y los envío a hacerme las compras”.
Cuando, después de descargar en otro almacén al que nos habían llevado en coche, justo cuando íbamos a volver con el mismo, mientras el jefe Allan hablaban por el móvil afuera, a Les le apeteció un piti. Se lo lió y, al intentar salir, se vio incapaz. Gregory, desde el asiento del copiloto le explicó que Allan tenía niños y que dejaba puesto el seguro para que no abrieran las puertas. La respuesta de Les fue “Fucking moron, fucking idito” mientras bajaba corriendo la ventanilla para abrir por fuera la puerta. Llovía, pero Les se fumó su piti, bajo la lluvia.
Cuando la lluvia no se detiene, Les se queda mirando, maldice “Pissing rain” y se va.
Allan, the boss
Porque es el jefe, si no, pensaría que es un palurdo de Iowa. Con su gorra azul, su pañuelo rojo, su polar de seguridad amarillo, sus pantalones verdes, sus botas marrones… Ni ya-sabéis-quién en sus peores días. Pero la gorra es de agradecer. Para él, por la calvicie, que muchas mañanas hace rasca de la buena; para los demás, porque le disimula su cabeza perfectamente ovalada, entre un cabecicono y un huevo pelado.
Diciendo esto parece que odie a Allan, pero le quiero. Es un jefe genial. Cuando hace falta echar una mano, ayuda. Explica pero no atosiga. No nos manda callar cuando hablamos y nos deja hacer el trabajo sin agobiarnos, todo sin dejar de supervisar; evidentemente, si fuera tan bueno y no vigilara el trabajo que hacemos o es muy tonto o es un pasota. Pero no, es un muy buen jefe.
Las cajas siempre se deben poner en una determinada cantidad en los palets, y hay veces en que es rematadamente difícil saber cómo disponerlas. Gregory, que es en quien confío para hacerlo, porque yo soy un desastre, hay veces que en incapaz de visualizar su colocación. Dice “Better asking Allan”, y askeamos a Allan. Llega Allan, mira, prueba dos posiciones con un par de cajas, silencio… ¡y voilà! Ya sabe cómo ponerlas.
Sinceramente, desearía que Allan fuera más guapo, no por mí, sino por él: por él, por su mujer y sus hijos, claro. :)
Les
Lo veía conduciendo el elevador, o toro, y veía que no era polaco (otro inglés, como Allan, pero que no es jefe sino currante, ¡guau!). Es un tipo delgado, hirsuto, con barba desaliñada y un gorro de lana azul calado, vamos, alguien que llama la atención porque parece un marinero salido del Pequod que ha acabado sus días enrolado en un almacén de mierda.
Quería preguntarle por él a Gregory, pero antes de formular la cuestión me atajó con un “Hey, Ricardo, do you know what’s the name of that guy?”. “What guy?” le pregunté yo. “You know, the guy on the forfreight”, refiriéndose al hombre del elevador (dos semanas más tarde, descubrí que la palabra era "fork lift"). Yo me respondí interiormente: “O sea, que tú llevas aquí desde agosto, no lo sabes, ¿y esperas que te resuelva las dudas YO que estoy aquí desde el lunes?”; mi respuesta exterior fue: “Nop”.
Esa misma tarde, mientras nos marchábamos, le pregunté directamente el nombre, y el me respondió escuetamente: “Les”. No sé, me pareció la abreviatura de “Lester” y me lo imaginé vestido de rata gigante. La verdad, Les tiene una piñata para roer queso y para abrir latas, pero aún así sigue siendo el puto amo, porque hay gente que, por muy fea que sea (o, justamente, porque es muy fea), es invencible. Desde el primer día me di cuenta de que le apetecía hablar con alguien (todos lo necesitamos) pero que iba a su rollo. Desde que le pregunté su nombre hablamos algo, no mucho, pero algo.
Al día siguiente, cuando le dije a Gregory que se llamaba Les su respuesta fue: “Who?”.
Les y el mar
Me he enterado que mi compañero polaco del trabajo llama a Les “The old man and the sea”, por el libro de Hemingway y porque, irremediablemente, Les parece un desubicado Ismael en mitad del almacén. Cuando, después de reírme mucho, le hice la comparación con Moby Dick, la respuesta de Gregory fue: “What?”.
Cosas que me llevan a afirmar que Les es el puto amo
Cuando Gregory dijo que odiaba que su novia le obligara a ir a comprar con ella los sábados, cuando el tipo quería hacer el vago, la respuesta de Les fue: “Yo no tengo problemas. Los fines de semana vienen a verme mis nietos y los envío a hacerme las compras”.
Cuando, después de descargar en otro almacén al que nos habían llevado en coche, justo cuando íbamos a volver con el mismo, mientras el jefe Allan hablaban por el móvil afuera, a Les le apeteció un piti. Se lo lió y, al intentar salir, se vio incapaz. Gregory, desde el asiento del copiloto le explicó que Allan tenía niños y que dejaba puesto el seguro para que no abrieran las puertas. La respuesta de Les fue “Fucking moron, fucking idito” mientras bajaba corriendo la ventanilla para abrir por fuera la puerta. Llovía, pero Les se fumó su piti, bajo la lluvia.
Cuando la lluvia no se detiene, Les se queda mirando, maldice “Pissing rain” y se va.
Cuando tiene que girar con el toro, siempre hace un trompo.
Cuando una chica se despide diciendo “Byyyyyyyyyyyyyyyyye. See yaaaaa”, Les se gira con la mirada perdida en el vacío, musita “Stupid gal” y se va.
Cuando le preguntamos a Les acerca de si debíamos decir “tweny” o “twenty” su respuesta fue: “If you are polite, you say twenTy. If u’re an employee u say tweny”.
Cuando una chica se despide diciendo “Byyyyyyyyyyyyyyyyye. See yaaaaa”, Les se gira con la mirada perdida en el vacío, musita “Stupid gal” y se va.
Cuando le preguntamos a Les acerca de si debíamos decir “tweny” o “twenty” su respuesta fue: “If you are polite, you say twenTy. If u’re an employee u say tweny”.
1 comentario:
NO puedo parar de imaginarme a Les como a la rata de Beakman!!!
Cada día te superas a ti mismo, de verdad, es que no pueds dejar de escribir... cada día quiero saber más sobre esos tipos rudos que aparenetemnte nada tienen que ver conmigo... y no sé cómo lo haces!! Godamnit!!
Publicar un comentario