domingo, 10 de febrero de 2008

El noveno día

—Y eso que el jueves vuelvo a la rutina que había perdido ya después de una semana “out”. Ya sabes, levantarse a las seis, coger el bus de las seis treinta bajo una lluvia de mierda, hacer trasbordo y esperar un cuarto de hora bajo la misma lluvia de mierda, llegar a las ocho menos veinte al polígono industrial cuando todavía cae toda esa puta agua, fichar, saludar a Gregory,…
—Sí, es jodido cuando hay que reengancharse.
—Pues Gregory se sorprende al verme. Me dice que Voltiek iba a venir a currar ese día pero que había, al final, encontrado otra cosa, un trabajo mejor en otro almacén, y no venía.
—Mejor para él.
—Sí, supongo que sí. Pues, luego, Gregory me pregunta cómo es que no había venido el lunes, y yo le explico todo lo del móvil, aunque sin entrar en detalles. Quiero decir, que no le dije nada de que la culpa había sido mía, que me había equivocado de número y tal. No quería tener que soltar todo el rollo para demostrar que vivo empanao, no sé si me entiendes.
—Sí, sí. A las ocho de la mañana uno prefiere ahorrarse explicaciones innecesarias.
—Pues eso, que el móvil tal y que el martes y el miércoles, como los de la Flame me dijeron que no habóa trabajo, pues me quedé en casa. Bueno, le conté lo de limpiar la ofina de Flame y flipó bastante. Pero lo jodido, ahí está la cosa, es que Gregory estuvo solo los tres días, del lunes al miércoles, descargando camiones. ¡Y el miércoles tuvo que descargar el solito un camión lleno de cajas de veinticinco quilos cada una!
—¿Cómo? No me jodas…
—Como lo oyes. El pobre había estado currando como un cabrón él solo. Ni Grez ni Les habían ido tampoco a Import Services. Él solo.
—¿Y a ti te dijeron que no había curro?
—Exacto. Cuando después Alan, el jefe, me preguntó qué había sucedido, fue muy extraño. Porque no me lo preguntó directamente. Me dijo si no sabía qué le había pasado a Voltiek. Yo dije que no, pues Gregory lo sabía por Voltiek, y no parecía que fuera algo de lo que hubiera informado con mucha anterioridad, pero bueno, qué más da, para la mierda que dan los de Flame, pues la misma mierda para ellos, ¿no? Supongo que el miércoles me llamaron por eso.
—Cabrones…
—Sí, pues le digo que no sé nada de Voltiek, le explico lo que sucedió el lunes y que Flame me había asegurado que no había curro ni el martes ni el miércoles, y que por eso no había venido. A eso, el me dice: “¿Pero hoy has venido porque te han enviado los de Flame Jobs?”, y yo, extrañado, respondo que claro, y él me dice: “Ah, don’t worry, it’s okay, it’s okay”, lo cual me molestó horrores. Es como si no me esperase ni me quisiese ahí, ¿entiendes? Un poco, joder, he venido por los de la Flame, eso está claro, ¿cómo voy a venir a apuntarme a currar porque sí?
—Ya.
—Pues lo mejor viene al final de la jornada. Como me habían dicho los de la Flame de venir el viernes a las seis, pues esperaba hablar con Gregory para ver si podía venir con él y algún amigo suyo. Pues me quedo de piedra cuando Allan nos dice que no hay ya más trabajo. O sea, me dijeron que habría y luego no hay nada. Es decir, no vengo en toda la semana porque se suponía que no había curro, cuando sí que lo hubo, y vuelvo para un único día en el que me vuelven a decir que se acabó la faena.
—Hay que joderse, tío.
—Hay que joderse, ¡pero mucho!

3 comentarios:

Marc dijo...

Tío, esto parece una novela de detectives, de esas de misterio, oscuras...

me gusta pq lo transmites muy bien ;-)

Ánimo y cuidado con esos cabrones, no pensaba q fueran tan duros con los inmigrantes.

Chao chao

Anónimo dijo...

Es genial! Aqui puedo poner al día de vuestras aventuras y desventuras. Ya veo que la vida es dura en todos sitios, hay y aqui, tendrias que ver como tratan al pobre Juanjo (novio de Norah) en una ETT de aqui.

En fin ánimo y a por ellos. Hasta pronto.

Besotes,

Mariajo

Anónimo dijo...

Un besote, prima!