La misma tarde del lunes que hablé con míster Zaca telefoneé a los de Flame Jobs. Me dijeron que, pese a que esa mañana me habían asegurado que trabajaría el martes, no había curro para mí. La chica, que es una rubia zorra de cuidado, después de pensar unos segundos, aunque debería decir “maquinar”, comentó que tal vez habría algo relacionado con la limpieza, dos o tres horas solamente. Sin dudarlo, lo acepté. Míster Zaca me había aconsejado que cogiera lo que me ofrecieran, que tras la cagada del móvil pudiera ser que no se fiaran de mis ganas de doblar el espinazo.
El martes a las diez, veinticuatro horas después de mi anterior visita, estaba en la oficina de Flame. ¿Cuál era mi cometido? Limpiar una cantina y pasar la aspiradora por la moqueta de un despacho. ¿Dónde? ¡En la misma Flame Jobs! La cantina era la sala donde comían, pequeñita pero con mierda suficiente para llenar la sala de fiestas de un bodorrio. Me jodió, no por tener que limpiar su mierda de niños pijos y guarros, sino porque se llevarían parte de mi sueldo por ser la agencia “que me había conseguido” el empleo: era su chacha y, además, se quedaban con parte de lo que tenían que pagarme. No obstante, hice tres horas y cuarto y me contaron cuatro, lo cual no está del todo mal. En cuanto salí, me fui a la tienda de Apple en el centro comercial West Quay, a conectarme un rato y a pasar página.
El martes a las diez, veinticuatro horas después de mi anterior visita, estaba en la oficina de Flame. ¿Cuál era mi cometido? Limpiar una cantina y pasar la aspiradora por la moqueta de un despacho. ¿Dónde? ¡En la misma Flame Jobs! La cantina era la sala donde comían, pequeñita pero con mierda suficiente para llenar la sala de fiestas de un bodorrio. Me jodió, no por tener que limpiar su mierda de niños pijos y guarros, sino porque se llevarían parte de mi sueldo por ser la agencia “que me había conseguido” el empleo: era su chacha y, además, se quedaban con parte de lo que tenían que pagarme. No obstante, hice tres horas y cuarto y me contaron cuatro, lo cual no está del todo mal. En cuanto salí, me fui a la tienda de Apple en el centro comercial West Quay, a conectarme un rato y a pasar página.
3 comentarios:
Míster Zaca es muy bueno. Nos encanta, creo que hablo en nombre de todos.
y cuánta razón tiene el viejo...
la rubia zorra... percibo la rabia en tu voz
el mundo laboral no te está haciendo ningún bien.
Hola;
por si te ayuda quiero decirte que me parece de mérito el que hagas estos trabajos. Es bueno adaptarse a lo que hay.
Anik siempre nos cuenta que en los templos no es más importante quien lava las letrinas que el cocinero que prepara la comida, lo importante es entregarse a la acción que uno hace.
Ánimo!
Molt ben dit, Marc. Un no hauria d'oblidar mai aquestes paraules.
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