miércoles, 16 de abril de 2008

El día del juicio final

Ese día tenía que llegar, y lo sabíais. Nada dura eternamente, y menos en Flame, y menos conmigo. ¿Pero cómo sobrevino? Pues de manera devastadora, como un tsunami (y mira que los ingleses están acostumbrados al agua).

El lunes empezaron a suceder cosas extrañísimas. Para empezar, no estuve liando sacos de fertilizante sino barriendo y sacando paletadas de la montaña que se formaba bajo el dispensador de arena. En el transcurso de la operación, me cargué una carretilla. Cuando John la vio me dijo: You broke my wheelcar, Ricaahdou! A lo que respondí escudándome: I don´t know how it happened! A lo que John sentenció: It happened because it’s a piece of shit! Y la lanzó al suelo. Finalmente, añadió: It was used for a good work. Well done. John es, sencillamente, brutal. Además de tratar con una afabilidad y un cariño paternales, te suelta estas pendejadas. Cuando me preguntó si bebía y yo le respondí, algo jodido porque siempre quedo como un abstemio aburrido, me respondió Me neither. Me enamoré de ese hombre.

Después de esto, John me mandó a hacer el descanso. Estuve solo con Voltiek en la barraca. Él tampoco sabía que pasaba. Poco antes de acabar el descanso, vinieron los dos que hacen de background y Randy. Yo salía para reemprender la faena y Randy me dijo que no había nada que hacer, que me sentara dentro y esperara. Luego, vinieron John y Terry, el primero aconsejándole al otro que se disculpara por algo, pero el segundo se negaba en rotundo. Estuvieron hablando todos los trabajadores largo y tendido. El descanso se alargó hasta una hora. ¿Qué coño pasaba? Hablaban rápido y no se les entendía. John acabó contándonoslo, suponiendo que no comprendíamos.

Habían cerrado la compañía. Caput, todos a la puta calle. Estaban jodidos, pero se lo tomaban con humor. Randy dijo si los podían aceptar en Flame, que poseían un buen nivel de inglés. Terry no, se mantenía callado. Les había montado en la oficina a los jefes la de Dios es Cristo. Ocho años, que se dice pronto, era lo que Terry, de 52 años, había trabajado para la empresa, y de la noche a la mañana ¡puf! Nada. John me había estado hablando por la mañana del jefe, pues yo le había preguntado si era él, y me había explicado que Mr. Usborne era tío de muchísima pela, que no había puesto nunca un pie en este almacén y que tenía muchos negocios por todo el mundo. Qué curioso que después de la charla aparecieran dos acólitos anunciando el cierre.

Podían esperar un mes, que es lo que durarían los encargos todavía pendientes, a ver si otra compañía los compraba. Pero Terry no, Terry se despidió. Había decidido que no podían robarle más. John me dijo que al día siguiente no tendrían trabajo para mí, pero que tal vez me llamarían más adelante porque Terry se iba. No supe muy bien cómo responder a eso pues Terry estaba a mi lado. Asentí y me quedé callado, con el cuerpo rígido. Tal vez me llamaron, tal vez no. El caso es que en Flame nadie me dijo nada y seguí trabajando donde ya estaba.

5 comentarios:

Madame Blavatsky dijo...

no he entendido muy bien si lo que cerraba era la empresa... supongo que sí, pero de todas formas ya vuelves a trabajar.. aunque claro, no con los magníficos... lástima

Anónimo dijo...

Habían cerrado la compañía. Caput, todos a la puta calle.

Mmm... como diría uno que yo me sé: "¡Clases de lectura, Blavajky!".

Hagamos "oídos sordos"...

XDDD

Madame Blavatsky dijo...

bueno, bueno bueno, ya empezamos con las bromitas... ejem...

es que era muy largo y estoy malita jolines!!!!

Anónimo dijo...

Vaya, realmente alguien se ha tomado en serio eso de ser groupie de este blog...

Más descansar y menos conectarse! XD

Cuídate.

Madame Blavatsky dijo...

gracias, pero es que me aburría...
estoy mucho mejor, aunque aún un pelín sorda..
un bso