Después de decir adiós a los muelles el lunes, el miércoles retomé la faena de descarga en Nursling, con Allan, Marius y Les. Desgraciadamente, James no estaba. En su lugar, vino Michael, un eslovaco que había migrado para perfeccionar su inglés y que, a lo largo de su historial laboral, había estado en fábricas de chocolate y de cocacola. ¡Qué envidia!
Era un chulangas. Guapito de cara, ojos azules, socarrón. Antes las mujeres que el trabajo. Viendo el ímpetu con el que movía cajas el polaco, se rió de él. Some have the hands, some have the heads, dijo, literalmente, con errores o sin ellos. Trato a Marius de zopenco, de mulo de carga. Como no sabía todavía como tomármelo, y cómo tampoco me sentía con el humor de soltar sermones morales sobre la humildad, lo dejé pasar. Bueno, en verdad, lo pasé por alto porque luego dijo una cosa que en mi fuero interno yo también pensaba. Se quejaba de que los polacos siempre hablan en su lengua, nunca en inglés, y eso jode mucho si quieres practicar la lengua. Es comprensible, pues están aquí por la lana y no para hablar con los lobos, pero a mí también me había fastidiado horrores. Luego, Michael añadió que eran unos ladrones, cosas que ya había oído otras veces de alemanes.
Cuando trabajaba con Gregory, también me encontraba con este tipo de racismo. A Jackie, el oriental, lo llamaba Jackie Chan (¿esto lo he contado ya, verdad?). A los dos conductores de forklift de Turquía, creo, los tachaba de terrorista, en cachondeo, claro, pero no exime de culpa. El cuarto día en Import Services habíamos estado descargando livianos paquetes de carne india y Gregory los llamó “fucking Indians”, y humorísticamente le puntualicé que eran “fucking LIGHT Indians”. Loco Polski trataba de igual manera a rusos, alemanes e ingleses. España, sin embargo, como había sido desde siempre su sueño porque siempre le había parecido un país muy “exotic” (y otros polacos piensan lo mismo), no le despertaba ninguna animadversión.
Irónicamente, Michael vio a una de las polacas y se quedó prendado de ella. Me contó que, desde que la había visto, había estado pensando en ella y que no podía quitársela de la cabeza. De camino a la parada del 17, nos encontramos con más gente del almacén que se dirigía allí. Parecía que íbamos en trouppe. Entre ellos estaba la polaca. Michael me estuvo lloriqueando porque al día siguiente los de Flame lo habían mandado a otro sitio. Cuando la chica bajó, él repetía, no la volveré a ver, no la volveré a ver. Puede sonar muy exagerado, pero fue así. Hay que decir que todo lo decía con un poco de sorna o con muchas ganas de “sucar”, pero no olvidaré lo que me susurró: Es casi perfecta. Sólo tiene un fallo: es polaca. Y “a pesar” de ello, ¡fijaos! Ya lo digo yo: más follar y menos joder, collons!
Era un chulangas. Guapito de cara, ojos azules, socarrón. Antes las mujeres que el trabajo. Viendo el ímpetu con el que movía cajas el polaco, se rió de él. Some have the hands, some have the heads, dijo, literalmente, con errores o sin ellos. Trato a Marius de zopenco, de mulo de carga. Como no sabía todavía como tomármelo, y cómo tampoco me sentía con el humor de soltar sermones morales sobre la humildad, lo dejé pasar. Bueno, en verdad, lo pasé por alto porque luego dijo una cosa que en mi fuero interno yo también pensaba. Se quejaba de que los polacos siempre hablan en su lengua, nunca en inglés, y eso jode mucho si quieres practicar la lengua. Es comprensible, pues están aquí por la lana y no para hablar con los lobos, pero a mí también me había fastidiado horrores. Luego, Michael añadió que eran unos ladrones, cosas que ya había oído otras veces de alemanes.
Cuando trabajaba con Gregory, también me encontraba con este tipo de racismo. A Jackie, el oriental, lo llamaba Jackie Chan (¿esto lo he contado ya, verdad?). A los dos conductores de forklift de Turquía, creo, los tachaba de terrorista, en cachondeo, claro, pero no exime de culpa. El cuarto día en Import Services habíamos estado descargando livianos paquetes de carne india y Gregory los llamó “fucking Indians”, y humorísticamente le puntualicé que eran “fucking LIGHT Indians”. Loco Polski trataba de igual manera a rusos, alemanes e ingleses. España, sin embargo, como había sido desde siempre su sueño porque siempre le había parecido un país muy “exotic” (y otros polacos piensan lo mismo), no le despertaba ninguna animadversión.
Irónicamente, Michael vio a una de las polacas y se quedó prendado de ella. Me contó que, desde que la había visto, había estado pensando en ella y que no podía quitársela de la cabeza. De camino a la parada del 17, nos encontramos con más gente del almacén que se dirigía allí. Parecía que íbamos en trouppe. Entre ellos estaba la polaca. Michael me estuvo lloriqueando porque al día siguiente los de Flame lo habían mandado a otro sitio. Cuando la chica bajó, él repetía, no la volveré a ver, no la volveré a ver. Puede sonar muy exagerado, pero fue así. Hay que decir que todo lo decía con un poco de sorna o con muchas ganas de “sucar”, pero no olvidaré lo que me susurró: Es casi perfecta. Sólo tiene un fallo: es polaca. Y “a pesar” de ello, ¡fijaos! Ya lo digo yo: más follar y menos joder, collons!
4 comentarios:
así que michael no se folló a la polaca??? joooodeeeer, qué rollo!
yo quiero tomate, no es esto un serial???????
En verdad es "telerrealidad". Ponemos a un montón de gente a hacer lo que harías tú con la diferencia que nosotros tenemos un share que te cagas y un pastón en anuncios. Se siente! XD
XDDDDD
En realidad, en breves posts esto se convertirá en impacto Tv...continuad leyendo!
XDDDDDDDDD
Hola... qué tendrán las polacas...
este sábado hicimos una fiesta en la escuela para los alumnos/as. Me lo pasé genial, estuvimos bailando, bebiendo, teníamos un dj para nosotros. Bailé con varias alumnas, muy guapas, pero alumnas de otros, y una de ellas me dio su teléfono... a ver a ver... aunque me han dicho que hay que ir poco a poco, que ellas sino se asustan. Es curioso porque por cómo se baila con ellas parecería que te vas a la cama cuando termina el baile, pero resulta que no... que les gusta bailar así..., así que para terminar en la cama... pues no sé... paciencia jeje ;-)
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