Los últimos visitantes del espacio exterior, Davidilaura, que suena como Chiruliruliru o Supercalifragilístico y que en realidad es el tándem que tuvo más problemas con el país de todos, hicieron acto de presencia a finales de abril.
Para empezar, David (fallo de previsión también) no encontró tren para venir desde Bristol el día que bajó del avión. Sólo eran las ocho y media de la noche y ya no había trenes. Bueno, la web del Nacional Rail marcaba que sí los había, con el único inconveniente que había que hacer trasbordo en Salisbury, un trasbordo de cuatro horas en mitad de la noche; o sea, traduzco: que el último tren iba a Salisbury y que se podía coger el primero del día siguiente de Salisbury a Southampton, lo que es lo mismo que decir que no se trataba de un trasbordo en absoluto sino una puta tomadura de pelo. Humor británico, I suppose. Qué queda decir ante tales afrentas a la lógica europea sino un devastador Welcome to the UK is not EU o, si lo preferís por rancia vena patriótica, un Spain is different, but UK is still more different.
Laura, por su parte, haciendo honor a su título de Madame B., pasó los días recostada en nuestro lecho, viendo la televisión y comiendo uvas. Primero, “esa gran mujer” pensó que hablábamos mal de ella a sus espaldas y que por eso le pitaban los oídos, pero luego se dio cuenta de que debíamos de estar diciendo cosas “mu gordas” para tener los tímpanos como los tenía. Nos topamos con una enfermera tontona en un urgencias sin Clooney (ER) que le dio gotas para unos oídos que estaban completamente cerrados, teniendo que volver al día siguiente para que le recetaran antibióticos en pastillas, que era lo que Laura quería desde el principio. Así, la mística aristócrata se convirtió en pobre y humilde muchachuela que pasaría sus días tumbada cual princesa aquejada de mal de madre en nuestros aposentos. Pero el último día resucitó.

Para empezar, David (fallo de previsión también) no encontró tren para venir desde Bristol el día que bajó del avión. Sólo eran las ocho y media de la noche y ya no había trenes. Bueno, la web del Nacional Rail marcaba que sí los había, con el único inconveniente que había que hacer trasbordo en Salisbury, un trasbordo de cuatro horas en mitad de la noche; o sea, traduzco: que el último tren iba a Salisbury y que se podía coger el primero del día siguiente de Salisbury a Southampton, lo que es lo mismo que decir que no se trataba de un trasbordo en absoluto sino una puta tomadura de pelo. Humor británico, I suppose. Qué queda decir ante tales afrentas a la lógica europea sino un devastador Welcome to the UK is not EU o, si lo preferís por rancia vena patriótica, un Spain is different, but UK is still more different.
Laura, por su parte, haciendo honor a su título de Madame B., pasó los días recostada en nuestro lecho, viendo la televisión y comiendo uvas. Primero, “esa gran mujer” pensó que hablábamos mal de ella a sus espaldas y que por eso le pitaban los oídos, pero luego se dio cuenta de que debíamos de estar diciendo cosas “mu gordas” para tener los tímpanos como los tenía. Nos topamos con una enfermera tontona en un urgencias sin Clooney (ER) que le dio gotas para unos oídos que estaban completamente cerrados, teniendo que volver al día siguiente para que le recetaran antibióticos en pastillas, que era lo que Laura quería desde el principio. Así, la mística aristócrata se convirtió en pobre y humilde muchachuela que pasaría sus días tumbada cual princesa aquejada de mal de madre en nuestros aposentos. Pero el último día resucitó.

5 comentarios:
pero qué teatrero eres, por dios, anda, cuenta las cosas como fueron... anda, anda...
lo de "gran mujer" no me ha gustado
Vale.
Llegó Lauara y le vino una infección de oídos. Estuvo así cuatro días, y el quinto mejoró y se fue a Glastonbury. Fin.
Dios, qué texto tan interesante!
Bueno, sin Clooney tal vez, pero el médico qwue la visitó el último día no estaba mal del todo.
Lo bueno de la visita es que pudimos ver la surgencias inglesas, y por lo menos en Soton, funcionan mejor que las nuestras.
jaja me ha gustado esa versión tuya Ricardo...
Bueno, EXISTEN términos medios... ehem
Sí, el enfermero Al era muy mono y muy simpático, verdad Hatsue?
La experiencia hubiera estado bien si no se hubiera repetido durante tres días, pero la verdad es que para estar tan malita, me sentí muy bien atendida, tanto por los médicos inglesotes como por mis amigos españolotes... jejeje
Publicar un comentario