martes, 10 de junio de 2008

El partido

Después de la carrera y las rosas, vinieron los balones y el Barça y el Manchester. Fuimos a un pub del centro y vimos la segunda parte entera, un empate a cero que no se movió ni un milímetro.

Siempre he sido detractor del fútbol, pero debo confesar que las veces que he visto un partido en grupo he disfrutado del ambiente. He desfrutado siempre que no pululan por ahí los típicos cabestros fanáticos que te rompen la nariz si se les va la pelota.

David se pidió una pinta y estuvo mirando el partido, haciendo ese gesto suyo tan típico de llevarse los nudillos a los dientes cuando está nervioso y quiere contener la emoción. La sorpresa fue que había ingleses apoyando al Barcelona.

No debemos negar que estábamos un poco cagadillos por el tema hooligans, pero nada de eso hubo esa noche. Otra en el futuro sí, pero eso ya es otro post. :)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

es genial ir a un bareto con amigos a ver el futbol, yo me lo paso como un enano volviéndome un descerebrado y gritando mientras me bebo una refrescante birra, o cinco, es genialmente divertido, aunque siempre hay un imbécil que ha ido solo largando comentarios subidos de tono esperando respuesta de alguien del otro bando, y tener su batalla particular...imbéciles.

Anónimo dijo...

Sip, una pena, la verdad.

un abrazo, Duffman!