El segundo día de trabajo ya me puse mi chaqueta vieja y mis pantalones feos, que son tan largos que tengo que remeterlos, formando unas bolsas muy proletarias. XD Pues el segundo día fue horrible. Las ocho horas más largas de mi vida. Hubo unos paquetes con el código 252 (es el número del diablo del diablo, os lo aseguro) que tuve que descargar yo solito del camión (por suerte, y por tiempo, Gregory acabó echándome una mano); dos días después, me pareció que Gregory afirmaba que pesaban unos treinta quilos.
Creí morir. ¿Y qué más podía pasar? El móvil me desapareció. El primer día ya me dijeron que no dejara nada importante en la cantina, que podían robármelo. Pensé que me lo había dejado en la bolsa, pero luego me di cuenta de que tenía un agujero en el bolsillo de mis pantalones feos. Gasté tiempo de la comida inspeccionando la zona de trabajo, donde Allan, el jefe, que no sale de allí (como un topo, aunque parece más una paleto de Iowa), me ayudó a buscarlo. Sin suerte, fui a los servicios (es la cuarta puerta del vestíbulo, que no vi el primer día) para descubrir que sólo había pastillas para el olor en los urinarios.
Pregunté en la cantina si alguien se lo había encontrado. Sorprendidamente racista, me oí diciendo “ladrones polacos, mierda, devolvédmelo”. Nadie lo había visto. Recapacité, sin quitarme la espina de la duda y simplemente dije “Bad luck”. A todos pareció sentarles bastante mal que hubiera perdido el móvil. Sabiendo lo que supe después, conociendo las dificultades que tenían ellos, me di cuenta de que sinceramente les sabía mal. Me senté, ofuscado, crucé las piernas... y la luz. Al chico de mi lado le dije “Could you believe it?” mientras del dobladillo de la pernera del pantalón me sacaba el móvil.
Creí morir. ¿Y qué más podía pasar? El móvil me desapareció. El primer día ya me dijeron que no dejara nada importante en la cantina, que podían robármelo. Pensé que me lo había dejado en la bolsa, pero luego me di cuenta de que tenía un agujero en el bolsillo de mis pantalones feos. Gasté tiempo de la comida inspeccionando la zona de trabajo, donde Allan, el jefe, que no sale de allí (como un topo, aunque parece más una paleto de Iowa), me ayudó a buscarlo. Sin suerte, fui a los servicios (es la cuarta puerta del vestíbulo, que no vi el primer día) para descubrir que sólo había pastillas para el olor en los urinarios.
Pregunté en la cantina si alguien se lo había encontrado. Sorprendidamente racista, me oí diciendo “ladrones polacos, mierda, devolvédmelo”. Nadie lo había visto. Recapacité, sin quitarme la espina de la duda y simplemente dije “Bad luck”. A todos pareció sentarles bastante mal que hubiera perdido el móvil. Sabiendo lo que supe después, conociendo las dificultades que tenían ellos, me di cuenta de que sinceramente les sabía mal. Me senté, ofuscado, crucé las piernas... y la luz. Al chico de mi lado le dije “Could you believe it?” mientras del dobladillo de la pernera del pantalón me sacaba el móvil.
8 comentarios:
Pobrecico! Y que suerte para Hatsue, que te pondras como los soldadicos de 300! (lo sé, soy pura maldad mencionando esa peli xD)
Yo si que me cansé este domingo pasado en el curro... jugando al memory y con plastilina. Trabajar en una juguetería pasadas las navidades tiene su qué :P
¿estabas desesperado y te sentaste ofuscada? qué pasa, es esto un rasgo de machismo!? que solo pueden estar ofuscadas las mujeres? XD. muy bueno el post... no tenías suficiente con ofrecernos anécdotas de ese supertrabajo en sí, sino que encima nos regalas los ojos con más anécdotas degradantes!eres un jefe (¿oyes al jesús?)
jefeeeeeeeeeeeeeee
Desde luego, eres un maestro de la narración... cómo una anécdota aburridísima sobre alguien que cree perder el móvil y lo tiene en la pernera del pantalón se convierte en algo tan angustiante y a la vez tan ameno... eso que nos ha pasado a todos de no encontrar las gafas llevándolas encima de la cabeza.
Qué curioso que dos veces te has equivocado poniendo un pronombre (me) de más, y las dos veces está justo antes de hablar de los pantalones. ¿Era algún tipo de broma?
Cuidao con los polacos, Cristóbal!!
Lo sabía: el jefe es Edgar Allan Poe. Y Ricar está participando, sin saberlo, en el Gran Hermano british. Pa cagalse. A ver cómo lo hacemos para que pueda leer este comentario, y salir de esa mierda.
pues no sé qué habrás corregido, pero sepas que "quilos" en castellano va con k, no sé yo estos filólogos...
Que se puede escribir con q, pero es ucho más antinatural, y mira qué dice el DRAE al respecto:
quilo1.
(Del lat. chylon, y este del gr. χυλός, jugo).
1. m. Biol. Linfa de aspecto lechoso por la gran cantidad de grasa que acarrea, y que circula por los vasos quilíferos durante la digestión.
sudar alguien el ~.
1. loc. verb. coloq. Trabajar con gran fatiga y desvelo.
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quilo2.
1. m. kilo.
no es muy agradable...
yo te aconsejaría que siguieras con estilos y grafías natuarles, no vaya a ser que acabes escribiendo güisqui... y bebiéndotelo.
Puede parecer extraño, pero para mí lo natural es "quilo". Además, con el tiempo, y después de muchas discusiones con Hatsu, cada vez me parece menos fea la palabra "güisqui"...
"Sorry-about-that", como dice mi compañero de trabajo en tono subnormal cuando imita a los ingleses.
Guisqui es una palabra horrible, que ni siquiera puede escribirse correctamente fuera de Espanna! Y según Ricardo, a mucha gente le parece más natural escribir como se pronuncia, como si nunca hubieran mirado las etiquetas del Whisky!!!! Y por cierto, si buscas sale guisqui en el wordreference!! Así que si algun inglesito va escribiendo guisqui, ya sabeis porque es!!! XDDDD
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