martes, 11 de marzo de 2008

El desequilibrio de los días

Lunes (16º)

Primer almacén, con Allan y Jackie, el oriental. Sólo dos camiones. Muchos productos, todas las cajas mezcladas. Tardamos casi cuatro horas en descargar el primero. Al empezar el segundo, parón para comer. Sorprendentemente, Allan me dice que no habrá más trabajo después de comer. De camino a la cantina, me aseguro de lo que me ha dicho preguntándole a Jackie. El segundo camión lo descargarán Jackie y Allan, probablemente. Almuerzo en la cantina y me vuelvo a casa sin comprender nada.

Martes (17º)
Aquella mañana sólo había ingleses en la cantina y ningún polaco. Parecía un sueño de esos en los que estás todo el tiempo trabajando y de los que despiertas completamente agotado, como si realmente hubieras estado doblando el espinazo y no descansando en una cama.

Estuve únicamente tirando cartones al contenedor industrial de la entrada, separando palets defectuosos, colocando los buenos y desmontando más jaulas, como aquel viernes con Peter. ¡No vino ni un triste camión! Todo lo realicé solo, sin Allan siquiera, ¡y cumpliendo la jornada completa! ¡Ocho horas! ¿Cómo se entiende, si el día anterior tuve que marcharme después de sólo cuatro cuando todavía quedaba un contenedor por descargar? Mi idea del retrasado forrestgumpiano va creciendo en mi cabeza como un balón de helio a punto de estallar.

2 comentarios:

Madame Blavatsky dijo...

es una lata el trabajar, como ya decía Luis Aguilé...

pd: puede que esto ya lo haya dicho pero es un comentario comodín, para no dejarlo con el 0 jopetas...

Anónimo dijo...

Gracias, como te acuerdas de la condena del cero.

Blavatsky, BÓRRAME EL CERO!!! XDDDDDDDDDD

PD: A mí esa canción lo único que hace es recordarme Hotel Glam. XD