martes, 11 de marzo de 2008

Spike

Bienvenid@s, esto es…!


Hola, jartomaníac@s, hoy os enseñaremos a quitaros una astilla diminuta que os hace ver las estrellas más inconmensurables.

Primero, tenéis que ir a trabajar un martes ocho horas haciendo deberes innecesarios y clavaros una astilla moviendo palets de la manera más tonta posible, siendo la maldita lo más pequeña y más molesta imaginable.

Luego, debéis regresar a casa y decirle a vuestra pareja que os habáis clavado una astilla. Aseguraros de enseñarle bien la herida de guerra.


Le pedís que os ayude. Cuando después de intentarlo desesperadamente con una pinzas, se vea incapaz, haceros l@s chul@s y decidle que os traiga una chincheta y desinfectante.


Os sentáis en la taza del lavabo y os la sacáis clavando la aguja en vuestras carnes.

Vanagloriaros ante el logro de haber extraído tan insignificante y vergonzoso aguijoncito de la palma de vuestras manos. Sed dioses de vuestra propia miseria.

4 comentarios:

Marc dijo...

jajaja... es una putada cuando te clavas una astillita de ésas... una mierdecilla tan pequeña y que molesta tanto... cómo puede ser??

Así me gusta, espartano, como un hombre que se lava las heridas ;-)

pd: cuando he visto eso de Jack tatack, he pensado que tu Forrest Gump había estallado irremediablemente

Anónimo dijo...

XDDDDDDDDDD

Madame Blavatsky dijo...

juass

es verdad, no debemos subestimar el poder de las cosas pequeñas, mirad a david el gnomo, las chinches (bicho bicho, ni mentarlas!), las bacterias & microbios, los morfemas!!!

todas esas cosas pequeñas que hacen coooosas tan grandes, los espermatozoides!

un, dos, tres, responda otra vez!

Espartanoooooooooooos XPPPPPPPPPPPPPP

Anónimo dijo...

Joder, esta Blavatsky... Cuánto se te echaba de menos!