Dublín nos esperaba. A través de ese castigo universal o regalo que nos ha mandado Dios con el nombre de Facebook, contacté con un antiguo amigo del colegio que estaba trabajando como diseñador gráfico en Dublín, David. Habíamos ya comprado hacía un mes a través de internet, básicamente gracias a Hatsue, los billetes de autobús y avión, y todo había salido muy barato. Yo había tardado más en comprarlos porque no sabía si podría ir, por si hubiera habido más trabajo en Flame. Pero no lo hubo.
Pasaríamos la noche en el aeropuesto de Bournemouth, saldríamos por la mañana al día siguiente hacia Dublín con la maldita Ryanair (son ruines a más no poder, nos cobraron una pasta por imprimirnos los billetes) y nos dirigiríamos al Hostal que habíamos reservado (también ruines, pues nos hicieron pagar las mantas !!!).
Pues eso, que lo teníamos todo preparado y, media hora antes de salir por la puerta de casa, ¡treinta minutos antes, for Fuck's sake!, una llamada de teléfono. En la llamada de mi móvil, iluminándose: FLAME. Herví por dentro de rabia. Pero no cogí el teléfono. Me llamarían otra vez, ya en Dublín, pero pasé de todo. Puedo arrastrarme, pero el suelo ya me había irritado los cojones de tanto rozarlo.
Pasaríamos la noche en el aeropuesto de Bournemouth, saldríamos por la mañana al día siguiente hacia Dublín con la maldita Ryanair (son ruines a más no poder, nos cobraron una pasta por imprimirnos los billetes) y nos dirigiríamos al Hostal que habíamos reservado (también ruines, pues nos hicieron pagar las mantas !!!).
Pues eso, que lo teníamos todo preparado y, media hora antes de salir por la puerta de casa, ¡treinta minutos antes, for Fuck's sake!, una llamada de teléfono. En la llamada de mi móvil, iluminándose: FLAME. Herví por dentro de rabia. Pero no cogí el teléfono. Me llamarían otra vez, ya en Dublín, pero pasé de todo. Puedo arrastrarme, pero el suelo ya me había irritado los cojones de tanto rozarlo.
1 comentario:
ole tus españoles cojones!!!
que se jodan! fuck them all!!!!!!!!!!!!
Madamcita.
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